11.9.09

el día de tu muerte no sabía que te quejabas de un dolor intenso
hasta quedarte tiesa como una mula
no sabía que te decían que aguantaras
pero ya te habías empecinado y no hubo caso

parece que la muerte consiste en eso
en quedarse quieto y dejar que los otros caminen sin respuestas
y sientan un profundo ahogo porque pueden moverse
y se miren las manos

cuando supe sobre tu muerte ya era tarde para hacer preguntas
vos estabas en algún lugar que aún no se
por eso no es bueno ahora comprender esta disparidad
sosteníamos un delgado hilo que nos sostenía

me gustaría por un momento al menos
que puedas decirme qué te pareció esa película
o me pidas que te cuente sobre la física cuántica
o me acompañes hasta la puerta
y después te vayas para siempre

26.9.07

EL CAMINANTE (2007 ... )

lucecita del pregón de la mañana / purifícame / que tu misericordia / que tu racimo de dones / que tus santitos me abracen / me disculpen del ocaso tan digno del pecado / yo no merezco ese cuerpo que deja caer sus ropas al pie de la cama / como una lluvia de verano / y me mira con su boca profunda boca de plegarias / me dice eres desprovisto no tienes brazos tan largos para anudarme / tienes una rareza impropia me dice / deberías hacerte sanaciones no tan triviales como escribir / como irte cuando apenas acabas de llegar repite con su cara cubierta con las manos / ya se que no soy un ángel / más bien tengo una gravidez que no me deja mover / menos suspenderme en el aire frente a sus ojos / como una pluma bajo el viento sur / ora por mi / bendíceme / lucecita pregonera de la ceguera / yo te pido por mi / considérame / porque puedo hacer / eso si / que ella llueva siempre / o que me espere naturalmente / y a veces / considera lo que he logrado lucecita / puedo hacer que me mire sin que pueda pronunciar una palabra

(I)

de este lado / que no es el mismo / ya no me parezco a mi

me simulo cuestiones de tal naturaleza: / sinrazones / bienaventuranzas de hormigón y saliva / preámbulos de mitos y migajas / porque es dable a esta altura / que haya vértigo de vuelta al mundo

otras tentativas: / panadero en una calle angosta de praga / mis manos sobre una trompeta imitando a winton marsalis en un bar a orillas del mar bohai / o buscar oro con una de tus medias en la cañada / no se / todo está por verse / como si los ojos se inclinaran frente a la belleza silenciosa de lo nunca mirado

(II)

alguien deshizo el paraíso y hoy busca respuestas en un costurero / en el orden extraño que le dictan sabiamente las agujas / pide ayuda sin embargo: / mírame / señálame el lugar de la sutura

antes dijiste andá con cuidado no vayas como un loco / momentito: / los locos no van / dan vueltas sobre si mismos como una hoja seca que cae / ya supe morirme de mi muchas veces / y aún sigo prologando otras muertes / es que la muerte tiene esas provocaciones esa paciencia

me sorprende entonces llorarme leyendo pequeños carteles abrazados a una torre de luz / carteles del tipo arreglo cañerías llamar a tal o cual / pasa que él se subió a una alta escalera para mostrarle al mundo con su cartelito que él puede hacer correr el agua donde no corre / minúsculos ríos dirá indicando que lo ha logrado cuando le extiendas su paga / minúscula paga para un hombre que quiere redimirse

(III)

las ciudades son todas iguales y distintas / a todas les duele la soledad a una altura profundamente humana / y aunque podría hablar de esa urgencia tan temida / (cosas atroces repito vanamente) / pliego ese sabor a nada tan vulgar como si fuera un papelito

es que a veces me provoco cierta ingravidez / vos ya sabés / como un globo que entretiene la espera de la caída / un autito de lata a cuerda que renguea su distancia / ninguna herida sangra tan brutalmente como una sudestada que pueda alejarte definitivamente

¿qué es un instante, una línea que se curva sobre el monte de la luna, un puente de cenizas para llegar?

es admirable lo que cada noche trae consigo / uso espejos cóncavos y convexos para desalmar la realidad / resguardo el espejismo / me atribuyo también otras derrotas pero no es momento

(IV)

Es que hoy yo tengo / bien podría decirse / o tuve aunque deba retractarme / esa extrañeza no otra / esa que te brota desde muy adentro / que va a salir pronto como géiser como recién nacido / y es de temer / seguro / pero casi no duele ya / canturrea: nadie mezquina salmuera cuando es de otro la herida la la lalá / come tulipanes eso si / se alimenta de flores que no crecen cerca

ayer no pude ocultar que viene viniendo en medio de la calle y los vecinos la miraban como un coso malo / no sabía se comentaban la verdulera y el carnicero que a este chico le irrumpían esas futuras erupciones / por lo menos fuera fiebre dijo en voz baja la panadera / le saldrían animales salvajes pequeños asteroides y miraría quietito con ternura / sin embargo va y viene

¿y quién espera? / ¿qué debe esperar? / me gustaría que esta luz fuera corpórea digo además / me haría real / y buscaría un cono de sombra quizá para troquelar tu boca / y gritarme de vos mientras el bombardeo no cesa / gritarme cosas simples como es necesario pintar las paredes / boberías

es que a veces todo se detiene / y más tarde no llega tan rápido / decía / una extrañeza de la que desconfío cada vez / veremos

(V)

supongamos que sos la que me reescribe / la que me transita desde antes / supongamos por un momento que soy quien te piensa / quien te anuda a una búsqueda

supongamos que somos esa invención que el tiempo anida y no deshace / esa dádiva del paraíso / supongamos a esta altura que somos los que nos sujetamos de este lado / como si el otro no debiera confinarse al olvido / supongamos que en algunos momentos entre yo y yo estás vos / y que entre vos y vos estoy yo / ya no la soledad ni el enemigo

ya no el niño blanco abofeteando a sus muñecos negros ni el niño negro peinando su peine blanco / supongamos / sino más bien la vida fuera otra cosa: un escenario azul que nos demore

supongamos que yo escribo al dorso de tus labios: / la noche enciende el misterio como el mediodía consume las sombras / esas formas imitando el vacío / gestos que se apagarán en la caída en la gravitación natural del encuentro / y digan tus labios cualquier cosa al dorso de estas palabras que no son sino tu ausencia / supongamos

(VI)

amores a destiempo a dos esquinas prematuros / los trenes cambian sus horarios cada tanto / amores a trasmano / inconclusos de un zarpazo tirados al mar por una muerte / amores en jaque mate peón dama cambiando casas por motores / amores del mal paso mentes en blanco blancos móviles / cauterizando una vez más el cenicero o desandando alguna cicatriz lunar en la cara más oculta que los libros no ven

muy seguramente te decís qué me van a hablar de amor a mí / a los cotidianos transeúntes de la cuerda floja / esternones traspasados por un golpe de amor a contrapelo que a pie de plomo nos echó a rodar mundo o de súbito dio rienda suelta a la estatura / cirujas de la verdadera historia / tensando los músculos para arquear las distancias que una mujer azúcar trazó con sus párpados como alas

amores sobrecubierta a quemarropa y sin trincheras / acantilados amores equidistando de la eternidad y el hastío a sólo un temblor de labios / descarados amores a la intemperie / noctámbulos mendigos de sus propias riquezas / amores mal parados para abrazarse donde ella se llama solamente maría defendiendo las estrellas

(VII)

que la lleve el agua que se la lleve / que se trepane se entumezca se leprose / que se abra la tierra como una planta carnívora y la devore / que el caracol rompa su silencio y le escupa la cara

que la lleve el viento que se la lleve / que le crezcan las meninges y la hipotermia / que le suturen la boca y los brazos al torso / que le quiten su almohada su aparejo su poliédrica mirada / que la lleve el fuego que se la lleve

que se caigan de a uno sus dientes de carcoma / que la trastiendan la profanen la ninguneen
que la inocencia no le valga y la trastabille / que la lleve el olvido que se la lleve

(VIII)

pudo encontrar las huellas de una pantera sobre la superficie de un diamante / el arco destensado la oblicua lluvia mientras caminaba / ese olor que se quita como si fuera un insecto carnívoro sin lograrlo

aquí supo verse al que andaba erguido así de grande era su sombra de su sombra se hablaba está viniendo pronunciaban las ocultas / propinen su pedrada libérense de sus odios mayúsculos porque ya no sabe defenderse coreaban los altavoces / mírenle los devaneos consumados sus ínfimas batallas erráticas que esgrime / déjenlo que ahogue su propio ahogo de sal y espuma

trépenlo como el óxido como el fuego como el alud como la serpiente rodea lo que el hambre reclama / devórenlo en una plaza de una bendita vez bajo luces intensas que pueda vérselo / y oculten los restos de sangre ahora que sólo mira su infinitud de desencuentros / su desecho talismán su lento peregrinar hacia otras formas / no permitan que resista que se incorpore que logre llegar hasta la bruma

(IX)

me voy a comprar zancos / me los voy a comprar / ahí va dirán / el que reptaba / el que una vez dijo otra vez señores / ahí va él / el que apadrina señoritas descalzas y furtivas / el que cosechaba algodón en una bolsa de arpillera para saber qué se sentía / el que buscó siempre las mesas de los vértices los pronombres impropios / el que guarda prolijamente las agendas y era toda una promesa vocearán las vecinas / el que te muerde los labios

el coleccionista de conversaciones el absurdo / el gran colonizador de planicies estériles / va él dirán / allí

me los voy a comprar / y voy a andar por la calle / como si nada

(X)

restos de tu boca / el tiempo apenas se detiene / como un ave que migra

(XI)

los domingos / tiernamente de la mano hacen caminar a un corazón que hace ruido / el overol azul explica un atajo a la rotonda / las señoras llenan de pasto recién cortado pequeñas bolsitas / una niña pierde la cabeza por un copo de azúcar / los autos hormiguean la promesa

en las grandes ciudades la gente se inclina como un gigante a beber sobre un pozo seco / se sientan a almorzar dulcemente sobre enormes panes / se reúnen como caballos frente al matadero a ver cómo aterrizan los aviones / se dictan amor indefinidamente los oscuros

no te atrevas a mirarme mientras yo te nombro ya te dije / allí los edificios mi colmena / mi ordenada filigrana de sepulcros

un paisaje febril que pronto enmudece / barriada que ya corea su propio olvido en pequeñas casas/ amuradas las puertas a siete cerrojos viven su ración de espera / peinan su ínfima deidad de claroscuros/ ya es tarde ya es hora quizás mañana

¿ quién es el que ladra? / quién sabe / es afuera / y vos hoy tuviste ese gesto que me hizo respirar profundo

7.2.07

EL MAR (2005 - 2006)

(I)

El mar es un muro
que tensa el horizonte

¿ quién espía hacia atrás de mí?

¿ quién me llama a hacer equilibrio
entre este lado y el otro?

(II)

Como un animal dócil
la sal mordisquea la playa
mientras la marea revela
un sueño voraz
que viene de lejos

un sueño que sabe esperar

(III)

Camino la espuma
con la amnesia de un náufrago

he atravesado el enigma
lo inasible del otro

he llegado hasta aquí
para poder verlo:
el olvido es otra prisa
que no conoce plegarias

(IV)

Pliega sus redes
junto al espejo trizado
que va deteniendo su última danza

las gaviotas graznan su diezmo
pero el pescador resguarda en la cesta
sus monedas de plata

(V)

Desde donde mar y cielo se bifurcan
caballos de agua y arena
traen en sus cabalgaduras
los restos de la búsqueda:
bruma
sólo hay bruma

(VI)

el mar deja en la rompiente
su rumor repetido de lluvia y tempestades

de aquello que no cambia
me dijo
deberás temer su inmutable lenguaje

(VII)

¿ dices que ya embarcó
la soledad en sus navíos?

demuéstrame entonces
que este mar que juntos miramos
es más pequeño que nuestra lejanía

pájaro de ala despedazada
déjame partir
en este impreciso vuelo

(VIII)

Y la palabra Adiós
en una hora inesperada decide dejar su sonido
su pronunciación insegura
mudar su corteza
quitar la mirada del que aguarda

y la palabra Adiós
se inclina lentamente
haciendo una reverencia imperceptible
busca nuestro centro
el espacio de su antigua resonancia

y la palabra Adiós
se hunde en nosotros
como una piedra que atraviesa el agua
para ser solamente desolación
que no se nombra

(IX)

sigo retratándome sobre la arena mientras el viento esparce su violencia / no hay retorno / la salida del laberinto es su ingreso / el retorno posible quedó vedado al iniciar el viaje
ya no tengo rostros de mi ni rostros de otros / soy el espejo que busca su imagen en otro espejo / soy el eco / un reflejo sobre el agua / un simulacro
pero tengo un lugar / una precisa transparencia
tengo el exacto sitio de tus huellas / el territorio fértil de los pies de tus hijos / tuve también la cifra inequívoca de los pasos de tus antepasados
soy el tiempo / y he venido a quedarme / hasta que tus ojos quieran ver mi rostro y el viento me incline sobre otros pasos

31.8.06

LA PALABRA (1992-1996)

Poemas del libro ELLAS, Universidad Católica de Córdoba, Serie Calíope (2004), y Primer Premio publicación II BIENAL de arte jóven, 1998, Mar del Plata

(I)

Busco una manera de iniciar el poema.
Un poema que tenga origen volcánico,
que sea insostenible en la boca
porque en la boca no debería caber un poema.

De la boca ya se sabe
salen palabras como caimanes de un pantano
multiplicando fauces y palabras.

(II)

Premura del destierro:
hay siempre construyéndose una casa
que deberá ser destruida,
hay siempre huellas de un minotauro
tras los pasos de un niño,
hay siempre alas de cera
creciendo sobre las espaldas de un hombre
y la vejez
encendiendo sus soles,
mutilando los ángeles que un día llamaron a cuidarnos.

El tiempo
no será develado,
jugará en la complejidad del alma,
será desdén y alimento.

Imperio de espejismos,
confabulación de ausencias:
reniego de todo lo escrito,
todo lo aprendido debe ser olvidado .

(III)

Quien elude los aludes de las sílabas,
quien hace cumbre y transita el silencio,
abraza un glaciar,
camina tras bambalinas de su existencia ordinaria
y es el otro,
el que dirime los soplos de la impotencia,
el que inhala hasta la desesperación
la sal de sus débiles andamios.

(IV)

Sólo existe un lenguaje
más fuerte que el silencio:
las onomatopeyas.

Quien sufre
emite un sonido gutural
capaz de volver más viejo al mundo,
de curvar las sombras hasta fragmentarlas.

¿ Existe alguna manera mejor de llamar viento al viento
que no sea reproduciendo el golpeteo de las persianas,
el aullido de las ramas resecas
como espadas de antiguos guerreros
luchando contra los fantasmas de la ceguera?

(V)

Nos dieron un estilete de hielo
para asesinar el fuego,
nos dieron un vientre de incendios
para engendrar el hielo.

(VI)

Hay un hombre
tantos hombres
conduciendo trenes de palabras,
espejos vacíos,
casas arrasadas por la muerte
donde el único sobreviviente las recorre
sin ninguna esperanza. Nada,
ni la más remota derrota
queda por desandar.

La lengua ácida de la lluvia
borró hasta el último vocablo
de las paredes.
Hoy la lluvia
sólo es agua despedazada.

(VII)

Quisiera saber
si hemos perdido el zapato del pie en el camino
o el camino del pie en el zapato,
porque en cada huella,
no hay sino sangre donde baja a beber el odio.

(VIII)

Dios esgrime un candelabro
para iluminar su impotencia.
Camina en círculos.
Hay un gesto de dolor inhumano
en su rostro sin rostro.

(IX)

Hay un hombre dentro de cada hombre,
hombre que no se nombra.

Pero algo nos queda de este viaje
y es el hambre,
la poderosa atracción de lo mínimamente sospechado,
el primer llanto de un niño
quebrando el silencio de un vientre en ruinas,
el balbuceo en la infancia del amor,
setiembre,
el regreso de algunos nombres que pensamos olvidados.

De cosas así vivimos,
aunque tengamos que hundir el rostro en la piedra
tantas veces como sea necesario hundir el rostro.

(X)

No hay soledad más aguda
que la otorgada por nuestros muertos.

Nos abrimos en abanico
alrededor del ataúd
como si presenciáramos un tesoro
que no debíamos descubrir,
y comenzamos a girar en un huracán de fotos,
de sillas vacías
y de palabras no dichas.

Recién entonces entendemos
que ya no es posible trazar un puente entre nuestra boca
y su boca,
que tendríamos que haber tirado algunos muebles
para que entraran más palabras en las habitaciones,
que tendríamos que haber tropezado
más a menudo con las frases
olvidadas por el cansancio
como tropezamos con los zapatos
y los libros en medio de la oscuridad.

(XI)

Entre la palabra y el silencio
hay una tristeza desnuda
como un murmullo que viene
desde los lejanos patios de la infancia.
Una tristeza obstinada
encendiendo sus penúltimas luces,
donde la nada trabaja a destajo
urdiendo su lenta trama,
extendiendo sus manos de pordiosera,
sus piernas llenas de calamidades
a un lado y otro del camino,
como hileras de casas cubiertas de polvo y espanto,
exigiendo diezmo a diezmo,
hasta que el resto es tan poco que ya no vale la pena.

(XII)

Entre la sed y el cántaro la boca,
bastidor donde las pequeñas manos del agua
van delineando el rostro de la muerte.

Como si la realidad fuera siempre
nombrada y repetida,
presenciamos la crucifixión de la inocencia.

Pero hay algo que debemos decir
y hoy callamos .

(XII)

Como un signo más dibujado en la sangre,
los sueños:
esa furia contra la nada.

Mientras afuera alguien canta
como si nada sucediera
más allá de su canto,
como si nada.

LA AUSENCIA (2004)

Poemas del libro ELLAS,editado por la Universidad Católica de Córdoba, Colección Calíope, 2004
(I)

Cerrar los ojos frente a una puerta
y golpear
Y descubrir que detrás
No hay nadie
O que sólo hay otro
Golpeando
Con los ojos cerrados .

(II)

Hoy que me levanta la tos del insomnio
Que los perros de tu sombra
Se entretienen con mis zapatos
Te abrís al enjambre del hombre
Esgrimiendo el amor que ardiera en la grieta

Debo entonces
Dar de baja al calendario más íntimo de tu cintura
Porque no existe guerra más cruel
Que aquella en la que algunos sobreviven

Mientras dormías
Yo salía de paseo con mi mejor ropa
Domingo de parques era tu cuerpo
Te bastaba un nuevo movimiento
Para venderme otro pasaje

Luna
Obstinada como los dedos del frío te acerca la noche
Y te vivís a dejarme
Tan lejos
Tan cerca que me desayuna esta manera de extrañarte

Es una pena no darse en canje de tu paso y tu boca
Pero cuando no haya nada para llover
No me quedaré esperando que se preparen las nubes de tu pelo
Aunque te quiera por donde me busques

A mí
Que me es tan fácil dolerme de tus manos
Me juego a vivir

Hay que dejarse violentar
Por la esperanza.

(III)

como un ciego
al que le han cambiado de lugar
los muebles de su morada

antes
nombraste la nada con pájaros muertos cayendo
como palabras sobre la página no hay otra forma

ya no creo en tu boca
espejismo en la penumbra

(IV)

El poema nombra la falta
Escribe la ausencia.
Se levanta y cobra vida
Donde todo ha muerto.

(V)

Buscamos en las secuencias del pasado
La palabra que dejamos de pronunciar
Como si buscáramos la cartografía
Que conduce a un tesoro,
La sustancia que une los fragmentos.
Buscamos como si la llave que abre todas las puertas
Se hubiese caído en algún lugar del camino
Cuando aún no había puertas ni encierros.

(VI)

Entre los restos de un sueño
Te encuentro
Y la mañana te lleva y te trae
Con las señales de que algo estuvo
Sin haber estado,
Como el humo de un incendio lejano,
Como la música de una fiesta distante.

(VII)

Ella mira
Desde la ventana entreabierta
Cómo pasan los trenes
Que podrían llevarla.
Él mira la casa
de la ventana entreabierta
donde podría quedarse.
(VIII)

Tengo una tristeza minusválida señores
Descalza
Una tristeza que se llora sola
Sin intermediarios
Encorvada y lenta que me pasea silenciosamente
Aquí está dice
Y lloriquea como una huérfana
Y me libera y se incorpora sólo para reiniciar el llanto

El problema es que él ya no tiene dice la tristeza llorando
La tuvo a ella jugando escandalosamente a besarlo
A frotarle dulcemente las sienes
A darle de beber pequeños sorbos como a un mendigo
Le indicaba cada mañana los itinerarios del vuelo

Ella estaba sola y no tenía dónde dejarse sigue murmurando la tristeza
Se acercó temblorosa como frente a un nacimiento
Y se olvidó por muchos años que la vida era esperar
Esperar que alguien llegara a contarle los lunares
A ponerla contra el cielo

No hay restos ni rastros dice esta tristeza violenta
Pero por allí anduvieron muchas veces los dos
Envueltos en el sudor que enciende la oscuridad más plena
Poderosos como dos héroes
Simplemente ellos
Sin fronteras como para hacer lugar para dos hijos

Pero un día agrega la tristeza llorando
Una delgada grieta se abría paso en su lengua
Un oscuro presagio se enredaba en su pelo
Desde uno de sus pezones ponían a rodar ayeres
Que hoy me pasean a la deriva como a un monstruo ciego

Si esta tristeza no fuera tan triste diría que no es verdadera
Pero esta tristeza se llora sola
Entonces tendremos que llorarla
Para poder ver qué se esconde detrás del llanto

(IX)

Hay una cifra a la que no se llega
Un recorrido que no se prolonga
Un aniversario que ya no se festeja
Un último tren

Pero más importante aún es la otra cifra
Que reinicia el ciclo
El nuevo número que en su incertidumbre
Abre las puertas al espanto
O detiene la caída .

(X)

Quien pacta el desencuentro
Pacta además un camino ajeno
Como la muralla de la rompiente
Queda expuesto a la furia de las olas

El mar conoce pacientemente su destino de arena.

(XI)

Ningún cuerpo me dicta el tuyo
Se nombra solo
Se grita solo aunque ya no pueda oírlo

Habré de inventarme nuevamente
Cuando llegue la mañana

(XII)

Seguís mirándome desde todo
Después de mirarme y dos
Naufragios donde todo no hace otra cosa
Que llevarme a vos

Arrancarme de mí a la altura
Más inhumana de tus ojos

(XIII)

La lluvia es lluvia lluvia no otra cosa
Pero es también un quedarse para ver si destristeza
Desmemoria
Mientras la vida
Ese otro cuentagotas
es un irse siempre
unirnos de a poco

(XIV)

Cuánto cuesta el recuerdo
Ese síntoma del olvido.

LA BÚSQUEDA (2003-2004)

Poemas del libro ELLAS, editado por la Universidad Católica de Córdoba, Serie Calíope (2004)

(I)

Si continuamente el uno fuera
el anverso y el reverso del otro
no sería necesario quedarnos mirándonos
hasta que la oscuridad se hace tan plena

(II)

Nacidos en infinitas tardes
sólo para acudir al encuentro,
retornamos a la profunda noche
buscando lo que nombra.
Sigilosamente,
fijamos los ojos en sus febriles y extranjeros labios.

Cada palabra
va mutando la dimensión del recuerdo.

Hoy bebemos la sed
de noches futuras.

(III)

Llevo en mí
la soledad inmoral de un perverso

para que la hierba aún no nos devore
trazo sobre tu sexo
un círculo de fuego

(IV)

Cuando ya no existan refugios posibles
frente al incesante acecho de la noche y sus bestias,
lameremos el fango
hasta hallar una perla

(V)

Yo no espero de vos
solamente el canto azul de los pájaros
la cadencia nocturna de la risa
la súbita vertiente de los hilos
trama de una lámpara
que consume hasta el último aliento de la intemperie

de vos
también
el hueso endeble del frío
la bisagra más herrumbrada de los pies
la crueldad ritual del descenso
el zarpazo frontal de los temblores
hasta la médula
hasta ver en cenizas
la corteza más dura de nuestros rostros

(VI)

De océanos sucesivos se conforma el amor.

Entre océano y océano
sobrevive la locura,
el espanto de ser ninguno.

Emergemos para volver a sumergirnos.

(VII)

No me des tregua
dame tu boca para hablarme
para nombrar la fe de erratas

recorreme como a un índice / señalá el ángel
la página
donde comencé a dejarme.

(VIII)

Sellando el más mortal de los designios
pongo mi soledad bocabajo
sobre tu soledad bocarriba
cada vez que se pone en marcha
el tren circular de tu voz

cuervo que ronda la ronda de tus labios
impaciente como el hambre
la soledad es una estación
largamente presentida

(IX)

El amor siempre preside a la penumbra
para poder ocultar su incesante profanación del deseo.

A su paso
va tornándose la mirada,
hasta que sólo queda,
lo que nunca nos fue dado.

El beso se transforma en un ademán del beso.
Las manos ya no alcanzan al otro cuerpo,
sólo acompañan a las palabras
que nombran a ese cuerpo.

Somos una gesticulación del vacío.

(X)

Luna
sobre un espejo
tu imagen es el plato donde un mendigo
esparce el hambre de la noche
( te reís como un niño)
sortija de una loca saltando
índice en alto sobre los despojos del olvido
( como un mendigo te reís)
sortija inasible como los sueños
que hacen sonreír a un niño mientras duerme
( riéndote como una loca de esta maraña de nuestros cuerpos)

luna
hace tiempo nos bastaba con las yemas de los dedos
para enmendar las grietas
pero ya ni hablamos por temor a decir herida
y nuevamente la sangre como un topo
cavando la piel desde adentro

ante el menor indicio
cubrimos esa parte como se pueda
cada uno es la envoltura del otro
maraña de nuestros cuerpos

que la sangre no se salga del camino

(XI)

una gota ayudará a otra para saltar al vacío

Dios se olvidó de Dios aquel día
no encontró otra manera para distraer
ese corredor sin salida por el que rodamos uno tras otro hacia la muerte

sólo supo el amor como forma para quebrar el tiempo

así es que avanzamos
sin saber quién se llevó nuestro pie o el peldaño
la boca o nuestro grito

cada tanto
en el recuento
nos queda un saldo en hijos o celuloide
y al final
entre náuseas penumbras y hastío
agregamos locura a la locura

así es que desde algún lugar te nombro
como si entre nombrarte y no nombrarte
la nada abriera sus fauces
y cada cosa perdiera su palabra
como si entre amarte y no amarte
existiera un abismo más profundo que el olvido

(XII)

En la base del reloj,
el amor con su mano extendida.

La más profunda noche y el más luminoso día
van mutando su arena.

Espejos de un calidoscopio:
somos infinitas formas de las mismas formas.

Y en la base del reloj,
el amor
con su mano extendida.

LA GUERRA (2003)

Este Poema compone el libro ELLAS, editado por la Universidad Católica de Córdoba, Colección Calíope, 2004

¿Qué hace este libro de apollinaire marcado en la trinchera
Diciendo ven conmigo muchacho ven a mi sexo que es todo mi cuerpo
Ven conmigo penétrame para que sea dichosa de sangrienta voluptuosidad
Yo curaré tus penas tus inquietudes tus deseos tu melancolía
Con la canción fina y neta de las balas y la orquesta de la artillería
Acuéstate en mi seno como sobre un vientre querido
Ven a mi sexo más largo que la más larga serpiente
Largo como todos los cuerpos de los muertos puestos uno delante del otro?

¿Qué hacen las miradas de mis hijos
Y los hijos de otros hijos entre la risa esquiva y el olor del miedo
Entre el ¨ruido de los ángeles cuando se enojan¨ y la merienda
Entre el grito ahogado en el grito y el paraíso?

¿Qué hacen las lunas de los poetas definiendo las estrategias de muerte
El viento como un murmullo sobre el pájaro vigía
El escarabajo ardiendo en la grieta
Junto a las hormigas acumulando pequeñas hojas para el invierno?

¿Y los dedos de un niño describiendo la trayectoria de un avión en su juego
Las tormentas de arena mutando la geografía y ocultando las huellas del futuro
El cristal empañado con una leyenda de no me olvides
Las inesperadas muecas del reencuentro
El pez colorido que arquea su cuerpo en la profundidad
Qué hacen?

¿Dónde solloza la blanca nube junto a la nube negra
El ojo de un dios fragmentado
La involuntaria persistencia de la memoria
La tribu dispersa bajo la bruma?

¿Tienen los misiles un caracol un gesto una promesa
Un delicado equilibrio en los primeros pasos
Un racimo de uvas bajo la luz de una vela
Una muñeca de porcelana un caballo salvaje una gota
Un pequeño espejo donde la mujer pueda maquillarse?

¿Cómo es el delicado hilo que une la tela rasgada
El último beso el penúltimo abrazo
Construir sobre las ruinas que inventamos
La victoria que esconde nuestra última derrota?

TRASPIEMAS Y CURSIGRAMAS (1990)

Traspiemas y Cursigramas (Editorial Lerner), publicado en 1990, acunó tantas feroces críticas de adultos como tantas adhesiones felices de personas de corta edad. Quizá el objetivo de involucrar lo lúdico con cierta reminiscencia poética había sido alcanzado.

(TRASPIEMAS)

(1)
la nostalgia es el exilio del alma

demencial inocencia de los atardeceres
gravitando un otoño tan extraño
que la piel encubre hojarascas

(2)
la ciudad
dejó correr el agua de las calles
violando las leyes del municipio
y a pesar del sol
para mí
está lloviendo sobre mojado

imagino cómo las gotas
saltan al vacío desde las hojas de tus labios
y el empeño que ponían los míos
para mantenerlos siempre húmedos
me acosa

y también me acosa tu cuerpo
ahora
que estoy de boca al cielo

no habrá peso más dulce

(3)
una elipse tenebrosa
como un eclipse de sol
tu boca
hundió los dientes en la cara oculta de la luna
en la negrura de mi alma

sobre el teclado de tejas
y las tensas cuerdas de los cables
que nos cercan el cielo
el viento frasea tu cansancio

y yo pobre de mí
trepado a esta calesita de insomnios
soñándote entre papeles
sabiendo que habrá otro tiempo
y otros brazos
regalándote lo que no supe

(4)
cómo decirte
que se derrumba la mitad de mi todo
que me estoy volviendo ligero como el aire
de tu pulmón de amor en puntas de pie

mirá
a la cama ya no le crujen los huesos
y tengo que repasar las palabras con el plumero de siempre
para poder nombrarte
desamándote
de a poco
como quien desteje un pulóver amor mío

la tormenta de santa rosa
llena de ojos la tierra
hasta hacerla llorar

qué lo parió
país país
recordándome los huevos que fritaba la abuela
hacían tanto mal pero los comí cuantas veces pude
amor
no sé nada de vos
y de mí sólo esto y cuánto por hacer
setiembre al sur y así
desamándote amor
desamándote

(5)
qué resta
si de puro hombre en pie
te derrumbás
de puro solo
sobre tus talones

(6)
desde la ríz de tu nombre
el día cuesta abajo
va extinguiendo los axiomas del olvido

puntualmente a la hora del más dos
el mundo entero asume tus formas
y cuestarriba otra vez
lamiendo las esquirlas de tus piernas
menguando las distancias de tu ausencia
y te amo
como un idiota frente a un juego de espejos
y cuánto
y todo

(7)
estoy seguro
que a ese vaivén sostenido de boca en boca
que a sus nocturnas protestas animales
los perros
han sumado nuestra furia
mientras el corazón bate su parche más frágil
mientras acecha el amor sin más rumba y rumbo que la vida nuevamente la vida

(8)
qué manera de doler los domingos
hasta que uno se cansa viejo se cansa
pega un salto se pone en duro
mientras una sonrisa le desluta la cara

a la calle se ha dicho
yendo el hombre como a una fiesta
indemnizando tanto tiempo
tirado a la marchanta

y ahí va el hombre
silbando bajito el viejo tema
entendiendo que a la vida hay que decirla
algunas veces
con borrón y cuenta nueva

(9)
hoy es un buen día
para decir buenos días
para dejar de lado la caña con ruda
descolgar la ristra de ajos
y pegar un portazo de la gran siete
por si las moscas

sincerarme con esas ganas de verte
comprar tres rhodesias
y exigir música de piazzolla

hoy es un buen día
para deletrear treinta y tres vértebras cumpliendo sus funciones
y en ningún momento
decir hasta mañana

(CURSIGRAMAS)

(1)
es verdad eso
de no gastar pólvora en chimangos
sólo tu sonrisa y acá me quedo
verde que te quiero verde

contra toda mala suerte
cruzo bajo la escalera de tus piernas

(2)
concentrarnos en el chisporroteo de los contactos
especular sobre cómo funcionan
seguir atentamente las trayectoria
hasta que llegue el momento
de tomar posición

y comenzamos a buscarnos
cuidando cada flanco sólo por jugar
sabemos que somos nuestros

puedo sentir sobre tu piel
una aldea de duendes

los espectadores se van diluyendo
como una bocanada
girar a la derecha
tu espalda es tan perfecta a esta velocidad

hay quienes no entienden (las visitas inoportunas)
y te califican de blanco móvil justo a vos
ahora sí me aferro a tus hombros
quince grados a la izquierda
no
he vuelto a fallar

las lanzas el paño rojo prohibido
te amo demasiado sobre la arena
estás
perdida

es tan húmedo y cierto y planicie este centro tuyo
embestir una
dos
mil veces

girar
en la efímera lava del sudor
y la inercia
determinando las distancias
cuerpo a cuerpo
todo va recuperando su lugar

el mío será siempre el once decís
ya no esperamos y salimos
mientras alguien vuelve a cortar boletos
para los autos chocadores en el italpark

(3)
él
se lamentaba estar tan solo
cuando apenas tenía dieciocho años

pensó en ovillar los calendarios
hasta dar con la punta del calibre veintidós
pero antes despedirse de todos y cada uno
de los que día a día
estaban cerca o más lejos

error fue el suyo
querer despedirse y después suicidarse
lo sorprendió la vejez
y le dio muerte una noche cualquiera
cuando apenas ochenta y dos años
sin despedirse de todos
y cada uno

(4)
no piensen
que es calvicie lo mío

la muerte quiere llevarme de los pelos
y no estoy de acuerdo

(5)
el mundo gira en su mano
¿pensará si lo cortará de trópico a trópico
o siguiendo los usos horarios?

el mundo gira en su mano y no piensa
hunde los dientes
y milenios de historia se pierden en su garganta

algunos científicos especularán sobre algún meteorito
los profetas dirán el apocalípsis
otros el triángulo de las bermudas
agujeros negros o delirio

y un mordisco más arenoso sahara
jugoso amazonas fría groenlandia
nutritivo plancton del atlántico

qué poco te queda querido mundo
ausente en los ojos del niño
hasta que él decida
sumar a los desperdicios de la calle
el corazón de esa manzana que gira en su mano
manzana tan frágil y parecida a vos
viejo mundo

(6)
había una vez un hombre
mientras corría el año dos mil y pico
salió de su hermética ciudad hermética
hasta dar con una pelota de trapo
de trapo dije

la tomó entre las manos
y pensó en otra desventura
de las bestias

si saber qué hacer
sólo atinó a patearla lejos
bien lejos
y regresó
atemorizado por una extraña sensación

(7)
el colectivo se detuvo
frente al semáforo
todos
dejaron de tomarse del pasamanos

fue entonces cuando el techo
salió despedido hacia el cielo

(8)
como se quiere al roperito
cada vez más marginado al fondo de la casa
lleno de olores y cosas tan nuestras
y fantasmas
así me gustaría quererte como te quiero
roperito al fondo de casa

(9)
con los ojos fijos en la que desciende
¿irá al infierno? yo no quiero ir
murmurabas
y comenzabas pie tras pie a trepar
para desistir después de horas

es como la soledad tira para bajo
no se avanza y me canso decías

como me canso yo
cada vez que intento
hacerte entender cómo funcionan
las escaleras mecánicas

(10)
perdimos el encanto
y sus princesas

la gente ya no piensa en las hechiceras
y se come a las ranas
fritas
sin antes darles un beso

es una lástima

CARA BLANCA (1992)

La HISTORIA DE CARA BLANCA, es un conjunto de poemas que fueron escritos para hermanar la Poesía con la Pantomima. Junto a dos entrañables amigos, Nelson Specchia y Taty Ordoñez, nos embarcamos en la feliz idea de guionar un trabajo escénico, donde la vitalidad de la palabra y los gestos, sea protagonista. El último poema mereció el Segundo Premio en el Certamen Nacional de Poesía, otorgado por la Fundación Banco Nación Argentina. 1992

(I)

La angustia como una enredadera trepando la garganta

apenas un momento para hundir los dedos
ajenamente sensitivos en el agua cada mañana
mojar el rostro como de costumbre
como de costumbre acomodar el cuerpo a la ropa
el cuello a la ronda fúnebre de la corbata
como un gusano arrastrarse por todas las aristas
sin poder parar de agujas los relojes

duele un corazón sin retorno escurriendo las veredas de la infancia
y hoy la angustia como una enredadera

(II)

La luz es el endeble andamiaje del coraje

llenar de voces y papel escrito el vacío de las horas
demorar el engaño
huir huyendo del otro

cualquier calle es una excusa
cualquier bar es un atajo
para escapar del incansable terror a los espejos

arcilla de los días su máscara
acechada por no sé qué lluvia
costilla hundida en el ojo del destino
tirando abajo los cerrojos de un tiempo sin memoria

erosionado arsenal de palabras

pobre del que no abrace al que viaja consigo

(III)

Mientras la noche paga con pájaros o estrellas
el precio del hastío
uno busca un lugar donde pararse
porque un día
tantos días
se desprenden los hilos de la débil realidad
y el hombre cae
queda adherido al mundo por una sencilla ley natural
sin más forma que su cuerpo
sin más cuerpo que su alma

(IV)

El hombre comienza a desperezar sus músculos
se mueve como sumergido en un vaso lleno de miel
encuentra sus piernas su sexo
da rienda suelta a su estatura
saluda con la espalda
grita con los ojos y hace un nudo en el pañuelo

le recordará
siempre
que hay un silencio humanamente posible
más acá de la muerte

(V)

Por qué será que a veces
comienza a empozarse el camino
y queda la boca amordazada en la boca

todo el dolor del mundo deja en la garganta
su cansada forma de andar los hombres
y comenzamos a hundirnos en la cama
esa palma del desamparo
en la espiral del miedo

hasta que sentimos
que a nuestros ojos les hace falta cielo
recién entonces comprendemos
que siempre sobrevive el bien nacido
ese sol buscavidas

ya no decimos porca miseria
y en la soga junto a la ropa tendida
ponemos a secar la tristeza

¿quién no hundió sus manos en el pan de la impotencia
para enharinarse la cara y entregarse en silencio
lisa y llanamente desnudo?

¿quién en una noche cualquiera
no se cansó de andar a tientas
resistiendo al tiempo los eclipses las mareas?

¿quién no se cansó de cansarse
y apretó los dientes
encendió la lámpara
y se vistió de puro gesto para empezar de nuevo?

PRELUDIO (1992)

Premio Publicación Selección de Poesías, Subsecretaría de Cultura, Gobierno de la Provincia de Santa Fe, 1992

(I)

Seguís mirándome desde todo
después de mirarme y dos
naufragios donde todo no hace otra cosa
que llevarme a vos

arrancarme de mí a la altura
más inhumana de tus ojos

(II)

sería mejor
el clic de una cámara fotográfica
o un pincel pintándote sin más
y no esto
de trenzar palabras para mostrarte

así es diría
y ya no me importe el tiempo
mudando la geografía de tu cara

así era
y un gustito tan distinto en la boca
y dos tristezas

(III)

la lluvia es lluvia lluvia no otra cosa
pero es tan nosotros

es un adentro
un quedarse por las dudas escampa
destristeza
desmemoria
total la vida
ese otro cuentagotas
es un irse siempre
unirnos de a poco

(IV)

Cuánto cuesta el recuerdo,
Ese síntoma del olvido.

(V)

aun despuntando otros nortes
apuntalando nuevos umbrales
seguirás lloviéndome
con esa manera tan tuya
de soltarte el pelo

los atardeceres me ponían de vos
como al árbol de gorriones.

21.10.05

LO DEMÁS ES PURO VERSO (1989)

Poemas de la Antología Lo demás es puro verso, junto a jorge Felippa, Roberto Miranda, Heraldo Giordano y Yolanda Cabral

(I)
Estoy
en el límite más opuesto a tu tacto

ahí
en el abismo justo
del que nada saben tus pulgares

(II)
De las dos muertes
hoy quiero hablar de la perfecta muerte animal
llámese cáncer vejez o mano suicida

me cuesta entender cómo situamos a los muertos
derechos horizontalmente en sus ataúdes
y no en posición fetal si se trata de un retorno
cambiando espermatozoides por larvas
sueño de un hijo por cenizas
y el implacable olvido por la infancia del abuelo
y así hasta Eva
y Adán
pobrecito
con sus testículos soñando toda la humanidad

se sentían solos

pero alguna soledad mayor
la del viento
los echó a rodar mundo
y viento es sólo si en algún momento se lanzó a correr
antes era todo viento aprisionado
brisa quieta nada perfecta

hoy el viento sigue su derrotero
su vuelo hacia el final
algún día comenzará a hundirse
dejando atrás al nombre del último hombre
que no será más que premonitorio para cerrar el círculo
usará las mismas letras pero al revés
Nada será el último hombre

y se hundirá el viento
nuevamente toda brisa quieta
nada perfecta
gris
como un árbol en la plenitud del invierno
hasta que la poesía
no tolere más tanta eternidad no leída
abra los ojos y deje correr
volar
al viento otra vez

(III)
Cae
un día más en la cuenta
recién con eso de la pasta dental
y los húmeros pesados

hasta que son leprosas cuatro las paredes
trece los martes
o las madrugadas cada tanto
y uno decide
cambiar los roles con su corbata
colgándose
sobriamente floreado
o a rayas
sin pedir permiso

(IV)
Dónde la fuente si se camina siempre.
Dónde el refugio antes del zarpazo letal.
Donde el vértice de este sendero tan estrecho.

Dónde la verdadera muerte
cuando comenzamos a quedarnos
solos
viviendo a pesar de los muertos.
Dónde el límite cuando irrumpe el pesimismo.
Dónde el fugaz resplandor
en esta angustia de sarmentosas manos
que horadan la noche como serpientes.
Dónde el hombre
dónde.

Y porque sólo somos este dolor inefable
seguimos
a contrapelo.

(V)
Hay que lacrar las persianas
porque de las hienas
sólo se espera hiel y desacaro

más si yo fuera
sólo carroña
me hundiría en la tierra.

(VI)
A Alejandra Pizarnik

Si no fuera por vos
y tantas otras alejandras
creería
que alguien vendrá
a golpear la puerta con una dirección equivocada
a vender un pan casero
o sencillamente a verme
sin saber que lo suyo
es un acto heroico.

Si no fuera por vos creería
que alguien acude siempre
en el momento exacto
sin saberlo
a salvarte.

(VII)
Sos tan
pero tan buena
que cotidianamente el odio
te busca para rendirte cuentas

el pobrecito
deja sus ropas
sobre tus pestañas
y se va
con la conciencia menos tranquila

después yo
me pregunto
dónde carajo
dejé mis pantalones

(VIII)
Soy
senil jinete de tus cadencias

molinos a viento tu pelvis
amor.

(IX)
Ya no espero
la luz verde en tus esquinas
te cruzo en rojo
peatonal e imprevistamente

te miro a través del ojo de la cerradura de mi ojo
para descubrirte
desnuda
en tu estatura
escribiendo alguna página más
sobre tu placenta en blanco

(X)
Tendré que hacer un pacto con las noches tus cómplices:
que retornen mis rostros diurnos antes de los amaneceres
o que abandonen esa obsesión tuya de quedarte en mí.

12.10.05

NOTARIO DEL BREVE (1993)

(I)
La lengua es una espada que tiembla
Frente a la fragua de la locura

(II)
Hablo solo desde hace tantos años,
Que ya no me importa
Quién es el que habla.

(III)
Con las cabezas de los caballos de mi infancia,
Hoy barren las veredas.

(IV)
Mientras no sienta miedo
El hombre olvida su espalda.

(V)
Mi país es como un gran cine:
Todos los días una realidad de película.

(VI)
El amor es una guerra
Que termina lavándose las manos
Con la sangre de sus muertos.

(VII)
Hay tristezas como hospitales
Donde nos sentamos a suicidarnos.

(VIII)
La hoja sobre la que escribo y el olvido,
sólo soportan siete dobleces simétricos.